El virus DNS Changer fue descubierto en 2007 y la banda detrás del mismo fue desarticulada el año pasado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, la Policía de Estonia y otras agencias policiales.
Debido a que el mismo controlaba tanto tráfico de Internet, las autoridades obtuvieron una orden judicial para permitir que el FBI operara servidores de reemplazo para permitir que el tráfico fluyera con normalidad, incluso desde las computadoras infectadas.
Pero ese mandato judicial expira el lunes, con lo cual cerca de 300.000 computadoras aún infectadas podrían no poder navegar en la web, en lo que los expertos describen como un eventual "fin del mundo de Internet" para las máquinas involucradas.
La mayoría de los equipos están en Estados Unidos y el resto se distribuye en otra decena de países, incluyendo Alemania, Australia, Canadá, Francia, India, Italia y Reino Unido. Según los especialistas en seguridad informática, no se puede determinar con claridad cuántas computadoras infectadas están aún activas.
"Identificar a las víctimas es una tarea muy difícil en la que trabajamos desde hace años", dijo Johannes Ullrich, investigador del Instituto SANS Security, quien agregó no obstante que el impacto podría ser "mínimo" debido a que muchos equipos afectados ya no están en uso.
Los usuarios que creen estar infectados pueden realizar una prueba en la página web del Grupo de Trabajo del DNS Changer en www.dcwg.org o en otros sitios operados por diferentes empresas de seguridad.













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