Google está a punto de pagar una multa de 22,5 millones de dólares para resolver las acusaciones de que violó una promesa de confidencialidad al rastrear secretamente a millones de internautas mientras usaban el programa Safari de Apple para navegar por internet, según una persona familiarizada con el acuerdo.
Una persona cercana al problema aseguró que la multa aún no ha sido aprobada por la Comisión Federal de Comercio (FTC por sus siglas en inglés), que supervisa los asuntos de privacidad en línea en Estados Unidos. Si es aprobada por los cinco comisionados de la FTC, esa multa sería la más grande que la agencia federal haya impuesto en la historia a una sola empresa.
Claro que para Google esta multa no es tan significativa en comparación con los 49.000 millones de dólares en el banco, así como los cerca de 46.000 millones que la compañía de Mountain View tiene previsto generar en ingresos este año. La empresa es capaz de cubrir la multa en poco más de cuatro horas.
Sin embargo, las circunstancias que rodearon el caso pueden renovar las dudas acerca de la sinceridad del lema de Google, "Don't Be Evil" ("No seas malvado"). La compañía también es objeto de amplias investigaciones regulatorias sobre si ha abusado de su posición de influencia en internet para sofocar a la competencia.
"Tenemos los estándares más altos de privacidad y seguridad para nuestros usuarios", dijo Google en un comunicado el martes. La compañía, con sede en Mountain View, California, hizo hincapié en que una tecnología de rastreo que insertó en el navegador Safari no recoge ninguna información personal.













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